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Sobre nosotros

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Bienvenidos

Tu mascota es parte de tu familia, ella también se merece – necesita su rinconcito dentro de tu hogar.

Soy Carolina Guevara, te cuento que tengo un par de perros: Argos y Brisa. Soy diseñadora de Interiores y bueno siempre paso hablando del orden y la funcionalidad de los espacios. Esto te lo digo, porque un día de tantos me di cuenta que tenía las cosas de los perros por todo lado:

  • Las bolsas en un armario
  • El alimento y los treats en la cocina
  • Las medicinas, los champús y las cosas del baño en una bodeguita
  • Los juguetes en otra parte
  • Incluso las correas en el perchero de la entrada, junto con mi visera que siempre uso para ir a caminar

Así que decidí diseñar un mueble a donde pudiera colocar todas las estas cosas un “Dog Station”. Y luego pensé que estaría muy bien diseñar un espacio para las mascotas. Su rinconcito personalizado: camitas, comederos, repisas para bolsas, treats y correas. Además todo en un solo lugar, nos facilita la conviviencia con nuestros peluditos. Y para los amantes de sus mascotas detalles como cuadros, retablos con sus fotografías, cobertores de sofá, portavasos, etc.

He de confesar que mis mascotas tienen acceso a toda la casa, eso sí tienen muy claro donde:

  • comer,
  • dormir y
  • hacer sus necesidades

Recuerda que a los animalitos hay que educarlos para que sepan vivir dentro de casa. Crearles un espacio a nuestras mascotas en casa, es parte del orden necesario, para nosotros y nuestros animales. El resultado, todos estaremos más felices y cómodos en casa.

Vida de Perros

Mis perrosYo realmente amo a los animales, me parece que son seres extraordinarios, llenos de amor y ternura, con una compasión infinita. Con tanto que enseñarnos.

Mi primera perrita la tuve a los 3 años, se llamaba Campanita (por Campanita la de Peter Pan), una fox terrier, la recuerdo con mucho cariño. Fue mi mascota de la niñez e incluso unos años de la adolescencia.

Luego en casa de mis padres, hubo otra perrita Campanita y antes de mudarme llegó Vulcano, un bóxer divino -mi papá le puso a su primer perro Vulcano y ha sido como el nombre de los perros de la familia.

Pues luego crecí, me independicé, estaba ocupada en el trabajo, con horarios muy demandantes, así que tener una mascota no me pasaba ni por la mente… hasta que cambié de trabajo, e inicié mi camino como emprendedora.

Recuerdo haberlo comentado a un amigo, me gustaría un perro. Parece que lancé el deseo al universo y casi que me escuchó de inmediato.

A los pocos días un domingo, iba saliendo de mi casa y vi a un cachorrito, una pelotica negra y realmente lo puedo jurar, fue amor a primera vista.

No sabía de quien era el perrito, así que igual me lo llevé y lo dejé en mi apartamento. Mis amigos me dijeron que tenia que reportarlo con el guarda y con mucho pesar lo hice, pero hasta el día siguiente.

Resulta que era el perrito de un vecino, que se le había escapado. Así que, pues conversamos, y quedamos en compartir en cuido, sin embargo, el perrito se volvió a escapar y total el dueño al tercer día me lo cedió.

Desde ahí somos compañeros inseparables. Es mi amigo que siempre me escucha, porque no voy a negar que le hablo, sin embargo, creo que lo mejor del caso es que no me contesta.

Así pasó casi un año, hasta que un día lo vi con una cara de aburrimiento gigantesca que me dio mucho pesar, entonces me pareció buena idea traer otro perrito, bueno mejor dicho una perrita.

Casi todos los días vamos al parque y en aquel entonces había una perrita, una french poodle, algo descuidada por su dueño, con una infección en los oídos y el pelo todo enredado, ya él tenia 4 perras más, le dije que me la diera, pero me ofreció vendérmela. Entonces no acepté.
Soy de las que cree que, habiendo tanto perrito abandonado, un acto de amor es adoptar.

Y por ahí andaba Brisa.

Esta es la historia de Brisa.

A Brisita la dejaron abandonada en un parque en Curribadat, con su bolsita de comida y llena de sarna, a la pobrecita la piel le sangraba. La verdad a mi no me encantaba la perrita, una amiga, Dani la tenía en su casa, como casa cuna.

Entre ella y otro amigo me estaban convenciendo de que la adoptara. Finalmente adopté a Brisita.

Argos estaba muy acostumbrado a vivir dentro de la casa, cuando lo adopté aun tenía aliento a cachorro. Era un bebecito, no creo que tuviera mas de dos meses.

Desde pequeño sabía muy bien que hacer y como comportarse, además no tenía traumas de abandono ni maltrato. Lo más difícil fue enseñarle a hacer sus necesidades, esta siempre es una labor de paciencia y constancia. Pero creo que todo dentro de lo normal.

En cambio, la historia con Brisa fue otra cosa totalmente.

Que nivel de energía y de destrozos.

Orines en casa, zapatos destrozados, anteojos, plantas, hasta mi Ipad fue a rodar a mi diván.

Recuerdo que una vez se comió 6 huevos directamente del cartón de huevos que estaba en la cocina.

Siempre que llegaba a casa me asomaba por la ventana, a ver que cosa había rota, mordida o destrozada por ahí. Llegué a un punto de desesperación, no lo niego. No sabía que hacer. Y devolverla no era una opción.

Entonces una amiga me dio un par de consejos:

Primero la llegada a casa no podía ser un momento de estrés, dejé de regañarla cada vez que llegaba a casa. Y si había algo roto, respiraba y seguía adelante.

Comencé a ser más cercana con ella. A decirle cosas lindas y positivas. Ayudarle a que ella se sintiera más amada y segura en casa.

Y asumí mi responsabilidad recoger todo lo que pudiera ser destruido, cerrar las puertas y pedirle a Dios que cuando regresara todo estuviera bien.

Cuando adoptamos un perro que ha sido abandonado, realmente no sabemos porque experiencias horribles y traumáticas ha pasado.

Un día le tomé el tiempo que tardaba en comer su alimento: 20 segundos. Posiblemente su sensación era de -quien sabe cuando habría comida nuevamente-, nunca lo sabremos.

Lo que te puedo decir, es que realmente nosotros podemos cambiarles la vida. Ahora ella dura más que Argos comiendo.

Ahora todo está en orden, la ansiedad por separación finalmente se fue y Brisita vive más tranquila, y por supuesto que yo también.

Y sé porque lo viví que la adaptación puede ser dura, pero hay que dar tiempo. Acordate que nosotros somos todo su mundo.

Esto solo me dice que ella se siente segura y tranquila. Ha entendido que esta es su casa y que todos nos cuidamos. Somos una manada feliz.

Porque “si sabes que para tus perros vos sos parte de su manada”.

Bueno entonces ya me vi con dos perritos en casa. Ellos son parte de mi familia y Sí, definitivamente es necesario hacer algunas adaptaciones al espacio.

Yo por ejemplo compré cobertores para los sofás, retapicé mi diván con tela vinílica y les hice las camitas con material impermeable, compré alfombritas para colocar las tazas de comer y así evitar regueros y etc.

Pero aún así un día de tantos me di cuenta que tenía las cosas de mis mascotas en varios lugares de la casa. Así que decidí diseñar un mueble para poner todas sus cositas en un solo lugar: alimento, juguetes, correas, bolsas, treats, champú, medicinas, etc.

Entonces me di cuenta que, las mascotas viven dentro de nuestra casa, pero no tiene un espacio diseñado para ellas. Y esto es importante, porque son otro miembro de la familia, todo se ve mas bonito y ordenado, además, también se nos olvida que tenemos, volvemos a comprar por ejemplo medicinas, bolsas y accesorios.

“Crear un rinconcito para tu mascota dentro de tu hogar es parte de acogerla con cariño.”

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